El momento del adiós
viernes, febrero 15, 2008
Juro que traté por todos los medios evitar este momento tan difícil, pero la hernia fue creciendo inexorable ante el esfuerzo de los ‘achiques’ y las ocasionales voladas que felizmente evitaban algún gol. El tribunero observador seguramente notó alguna vez que me tomaba la ingle para tratar de disimular el dolor cuando entraba en acción, pero para mí lo importante era atajar hasta reventar. Los que me conocen saben que ser arquero fue siempre mi profesión frustrada y algunos me habrán escuchado comentar que a los diez años entrenaba penales en un arco de fútbol. El premio era, obviamente, que no me hagan goles en los disparos de los doce pasos. Y ¿saben? esas épocas fueron mis años maravillosos y los peloteros de corazón entenderán seguramente lo que digo.

Hace una semana tuve que ir al quirófano para evitar que la bendita hernia hiciera más estragos en mi salud, pero el médico fue preciso: “puedes volver a jugar dentro de tres meses, pero esa zona siempre será vulnerable”.


Como supondrán yo no puedo atajar ‘a medias’, siempre he sido arriesgado y siempre lo seré porque así es mi temperamento crema. Y nadie me garantiza que los pelotazos no llegarán alguna vez en esa área difícil. Como comprenderán ahora estoy mirando mis guantes de arquero, mis camisetas y la pelota amarilla que en estos días les devolveré en alguna de mis últimas visitas a la cancha del AELU.


Ya lo habrán adivinado, es sin duda el momento del adiós, ese retiro que uno nunca quisiera que llegara, pero todo tiene su principio y su final, es la ley armónica del universo. Sin embargo, lo que siempre recordaré es que en mis últimos partidos, enfrenté nada menos que al ‘puma’ Carranza. ¿Qué más puede pedir un hincha merengue? Lo bueno de todo es que dejo a buenos arqueros en mi puesto. Eduardo, Bruno, Raúl Zamora, Josema y Juvenal cubrirán mi ausencia en Balón y Pluma, por lo que la historia (¿atajadora?) de Juanjo solo será un recuerdo.


Escribo esto para que quede constancia que en Balón y Pluma no solo hay nombres, sino hombres dispuestos a dar un paso al costado cuando las circunstancias de la vida le impiden dar lo mejor de sí mismos en el deporte que más les apasiona. ¿Saben? estaré satisfecho si alguna vez, ante una atajada esforzada o un error garrafal, se acuerdan de mí y sonríen. Si es así, seguramente no he atajado en vano.

Juanjo
 
posted by Balon y Pluma at 12:08:00 p.m. | Permalink


5 Comments:


At 12:32 p.m., Blogger Loscarlo

Mi estimado Juanjo. Comparto tu desesperanza de alejarte de las canchas. Lamentablemente la vida no la tenemos comprada y, a veces, es mejor hacerle caso al médico que a nuestra propia voluntad. Ese quizás fue el motivo de abrupta salida del juego los días sábados, pues como recordarás acudía entusiasmado a recordar viejas glorias en el arco, como tú, pero las dolencias con el paso de los años salen a la luz y me recomendaron los médicos que me alejara de los juegos y toda clase de ejercicios mientras no disminuyera mi voluptuosa anatomía (felizmente he bajado dos tallas en menos de tres meses tan solo tomando agua y caminando más de la cuenta). Estimado amigo, ojalá no se aleje del todo, vaya usted a la cancha, aliente a los compañeros, prepare a las nuevas generaciones de arqueros que buena falta hacen. Ojalá pronto pueda regresar también, pues hacer deporte es bueno y mientras uno tenga fuerza es mejor no dejar pasar esa oportunidad. Un abrazo.

Juan Carlos

 

At 4:47 p.m., Anonymous Anónimo

Al ver el titular del amigo Henry López creí que se trataba de Mario Fernández que se había rendido ante el avance incontenible de los años y achaques, o tal vez don Lucho Laos que volvía a los Estados Unidos o el entusiasta Tony Maestri que se iba a sus paradisíacos viajes al interior del país gracias a los Semilleros.
 
Pero, me equivoqué, era nada menos que Juan José Rizo Patrón, el corajudo arquero de Balón y Pluma que le gustaba cuadrarse en el arco teniendo en su defensa a la pareja de Adolfo Bazán e ïtalo Sifuentes; incluso les dedicó una columna.
 
Sin embargo, primero es la salud y comprendo la actitud de Juan José, aunque creo que a sus compañeros de Balón y Pluma les gustaría que ese adiós sólo sea en las canchas y que el buen Juanjo acuda al AELU para formar parte de esa temible tribuna que encabeza Aníbal.

 

At 9:46 p.m., Blogger Cesar

Grande Juanjo
Pero aparte de los recuerdos de tapadas memorables….., me queda un saldito de goles por hacerte,
así que fuerza guardaredes

 

At 12:11 a.m., Blogger Pedro Ortiz Bisso

Juanjo, ¡tienes que volver!

 

At 11:23 a.m., Anonymous Anónimo

Juanjo, amigo es una pena saber por este medio que no podías atajar por una dolencia.
Al igual que tu mi pasión es y será el fútbol, el arco, el DT no escuchado, nosotros somos ese guía que ordena, orienta, alienta y muchas veces, desenvaina esa lengua viperina por el error, o alguna acción no deseada por un compañero...pero cuando uno falla, puedes ser muchos motivos, una mala mañana, un dolor, aquel que uno se resigna a decir "yo puedo, sigo nomás..." pero esos males, que a uno aqueja, no se olvida así nomás, te frena, te agobia, uno quiere dar lo mejor siempre.
Pero hay momentos en que tienes que parar.

Te felicito, por que tomaste una decisión sabia, volverás, con mas animo, el dolor existirá, precauciones nos darán, pero el riesgo, la emoción, de un achique, la volada que ahoga el grito de GOOOOL!! No te lo regala nadie, el camarín, la charla, la tribuna, el puteo, el aplauso, solo un jugador lo experimenta en su clímax total.

Juanjo, vuelve pronto se te extraña.

Tu amigo.

Raúl Zamora