¿Y dónde está el goleador?
viernes, junio 11, 2010
Por: Juan José Rizo Patrón
Tiene el trote del “camello” Soto, el oportunismo del “checho” Ibarra y la puntería del “zorrito” Aguirre en sus peores épocas (cuando las tribunas eran el blanco).
Sus orejas son grandes y resignadas ante tanto grito de sus compañeros y de la tribuna que no perdonan sus yerros, solito, frente al arco y con el arquero en el suelo. Pero hay un detalle: Tomás convierte goles increíbles con su jugada clásica: el remate con “echadita” al suelo.
Los delanteros saben que deben arquearse un poco para dar el efecto necesario al remate, pero Tomás, demasiado técnico él, casi siempre termina echado, como si tomara una súbita siesta, en el sintético.
Después, sigue el mismo ritual: la mayoría de veces gesticula desconcertado cuando pierde una ocasión inmejorable. Las otras veces, corre zigzagueante por toda la cancha, con los brazos extendidos como si fuera a volar, esbozando una sonrisa cómplice, después que la pelota, por fin, ingresa al arco.
Allí estalla el “buena, Tomás” o el “por fin, Tomás”.
Muchos dicen que tiene el don de la ubicación, pues siempre está junto a uno de los palos de la portería, esperando el pase o el rebote de los arqueros para añadirla.
La estadística le da la razón: varias veces ha salido goleador en los torneos y por eso siempre, no cabe duda, lo seguiremos viendo allí, casi agazapado a uno de los postes, en una posición cuestionable, pero lícita para convertir el gol que busca legitimar su fama de goleador.
Varias veces me tocó enfrentarlo y, francamente, uno nunca sabe para dónde va a patear.
La atípica posición de sus pies, casi en escuadra, favorece el engaño y el amague. Mejor es ir a su encuentro e impedir el remate.
Es un delantero difícil y no hay que subestimarlo. Eso sí, bien marcado, desaparece rápido del partido y se frustra. Aún así es divertido jugar con él, por el peligro que genera su obsesiva relación con el gol.
Y ahora, después de varias semanas, preguntamos ¿dónde está el goleador?
Unos dicen que está lesionado, otros que su señora ya no le cree que viene los sábados a jugar con sus amigos.
Los pocos dicen que los años ya han dejado huella en este goleador polémico y que ha decidido el retiro silencioso de las canchas.
Esperemos que regrese, los arqueros de Balón y Pluma queremos que siga en actividad.
¿Saben? Jugadores como él aseguran un sábado para el comentario del gol imposible o del remate fallado, allí, solito, con el arco a su merced.