Don Bieto: el jugador inmortal
miércoles, julio 21, 2010

Por: Juan José Rizo Patrón
Es la sui generis combinación entre la calidad de Alfredo Di Stefano, el verbo acriollado de don Bieto Químper y el temperamental abuelo vampiro de Los Monster. Si pudiera jugaría con un pucho de cigarro en la boca, pero no lo hace porque quemaría el césped sintético y lo corretearían los del AELU. Por sus conocimientos casi enciclopédicos, da la impresión de que ha estado presente en todos los mundiales y hasta se especula que ha levantado la Jules Rimet en Uruguay 1930.
Un día antes de que finalizara el mundial, a raíz de fallar dos goles increíbles, soliito, frente al arco, la tribuna en pleno, al son del estruendoso ruido de un par de vuvuselas, le gritó "Estafen", que dibujó la jocosa escena de un plumazo, por lo cual nuestro experimentado delantero mostró una mueca de total desenfado, mientras paladeaba el humo del quinto cigarro al hilo, Ya antes le decían Don Bieto, pero esa chapa mundialista le quedó precisa.
"Yo reconozco cuando me equivoco", dice con mirada artera y no sé por qué al verlo me acuerdo de los dos viejitos que aparecen en el balcón del Show de los Muppets. Sin embargo, hay que reconocer que por su veteranía, Eugenio es todo un personaje por su habilidad con la pelota, pese a todos los años que tiene encima, y a su sapiencia en diversos campos del deporte y la ciencia.
Se afirma que sus genes italianos le dan la técnica suficiente para dominar las pelotas más complicadas, pese a su físico algo esférico, aunque varios creen también que la habilidad le viene de tanto patear las primeras, antiquísimas, pelotas de trapo. A veces parece ser hincha crema, pero en otras merece vivir en Matute. No entiende que la pasión por la camiseta es en las buenas y en las malas. Temperamento italiano, le dicen. "Es un quema sangre", agregan otros.
Es sin duda un ejemplo de genio y figura. Todo un personaje insistituible para Balón y Pluma. Desde aquí te pedimos que nunca te vayas porque si ya no estás con nosotros desaparecería el comentario ácido, certero, algo exagerado, pero crítica constructiva al fin, al mismo estilo de Pocho Rospigliosi, que nos hace mejorar en cada partido. Al final sabemos que nunca te irás: es que el cascarrabias abuelo de Los Monster es, para nuestra suerte, inmortal.