Apareció un nuevo goleador
sábado, noviembre 04, 2006
Eran los primeros años de la década del ochenta. Roberto Scarone dirigía a la ‘U’ que, por esos enredos típicos de nuestro campeonato local, debía definir en un prehistórico play off el segundo cupo para la Copa Libertadores –el primero lo había ganado el campeón Melgar- con el Muni de Franco Navarro, el flaco Malásquez, el Diablo Drago y la Bruja Bonelli.

El yorugua, desesperado por la mala fortuna de sus delanteros, tuvo la audaz idea de enviar a su zaguero central, el veterano Carlos Carbonell, como centro atacante. La audacia rindió frutos: la crema logró forzar un tercer partido gracias a que ganó el segundo con un tanto del Loco. Aunque los ediles finalmente consiguieron la clasificación (vencieron 3-2 en un partido que tuvo una bronca descomunal), la conversión de Carbonell en atacante rompió un mito que parecía indestructible.

Esta mañana, en el AELU, fuimos testigos de un experimento similar: a Mario Cortijo se le ocurrió convertir a Adolfo en centroforward. "Es grande, alto y hermoso", dijo sin sonrojarse, y los adjetivos encorajinaron al Horst Hrubesch de Pando, quien recogió el encargo como aquel niño que recibe la confianza de su padre para cruzar la pista por primera vez.

Su ligereza y plasticidad para desplazarse con el balón resultaron desequilibrantes y Adolfo hizo suya la mañana con cuatro golazos que desataron la fiesta en la tribuna oriente de la cancha 1 del AELU.

Mechas prendidas y apagadas
La fecha sirvió para confirmar que Ian continúa con la mecha encendida, lo que le ha permitido restar la diferencia que le lleva Coco en la tabla de goleadores. Apenas siete tantos separan a uno del otro, en una competencia que parece ser ya solo de a dos ante las lesiones de César y Tomás, y el declive del juego de El Tigre, quien volvió a retirarse de la cancha sin marcar un solo gol.

Con sus cuatro anotaciones, Paco se puso a tiro de piedra de su arrugado mentor, quien para justificar su pobre desempeño alcanzó a musitar –la verdad, no se le entendía mucho, parece que no se había colocado bien el caset- que ahora su función en la cancha es hacer famosos a sus compañeros con precisos servicios al pie (Sí, pues, altruista a la vejez).

Otro hecho destacado fue la vuelta de Ítalo al gol y la manera cómo lo celebró. Revisando las estadísticas descubrimos el porqué: gracias a esa diana alcanzó al venerable Luchito Laos en la tabla, quien ya debe estar lustrando los chimpunes para preparar su regreso, el cual debe concretarse cuando el sol reaparezca en los cielos limeños.

 
posted by Balon y Pluma at 4:38:00 p.m. | Permalink


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